jueves, 4 de julio de 2013

Que me digas que todo va a estar bien no soluciona nada

Aún no comprendo cómo es que una persona, estando rodeada de tanta gente, puede sentirse tan sola. ¿Es que acaso el no sentirse sola no depende de la cantidad de personas que tienes al lado, si no de la capacidad de uno mismo de dejar entrar a esas personas a tu mundo y hacerlas participes de lo que sería, una soledad compartida? Aún no sé muy bien qué es lo que esperamos de los demás, por qué nos empeñamos en hacer más y más amigos ¿Será por ese miedo que sentimos a quedarnos solos? Es un poco irónico, pero es justamente en esas situaciones difíciles en las que esos amigos efímeros desaparecen. Ahora bien, existen de esos verdaderos amigos que siempre han estado ahí, a pesar de todo, no esos que se aparecen cada vez que hay una fiesta, sino de esos que, cuando saben que estás mal te llaman y te dicen: "voy a tu casa o ven a la mía, y comamos hasta reventar". Aunque la comida no soluciona nada, esas personas saben que el distraer tu mente, te ayudará, tal vez no a solucionar directamente el problema, sino  a analizarlo desde otra perspectiva. Asimismo, te ayudará a darte cuenta que no estás solo y que, en caso las cosas no resulten como esperas, ellos estarán para apoyarte.

Si se te vinieron a la mente un par de nombres, ¡felicidades!, tienes amigos. Es un poco difícil definir el concepto de amistad, por eso no entraré en detalle en estas líneas. Pero, en lo que a mi concierne, ser amigo de alguien es algo más que una etiqueta, es algo más que tener algún nombre que responder para cuando te pregunten quién es tu mejor amigo. La amistad, para mí, significa estar dispuesto a hablar, escuchar, callar, criticar, reír y llorar, sin sentir que se tiene alguna obligación a hacerlo. Conseguir un verdadero amigo no es muy sencillo y menos aún cuando tú mismo no estás dispuesto a serlo, la amistad también significa reciprocidad. No es que cada quien vaya a encontrar a su par perfecto, a alguien con quien se complemente perfectamente, claro que no. Sin embargo, siempre habrá alguien quien, después de conocer todas tus virtudes y defectos, estará dispuesto a quedarse contigo. La amistad se trabaja, se logra y se gana. 

Existe cierto tipo de personas que, por su personalidad, su forma de ser o su devoción, están hechos para cumplir perfectamente con el perfil de un buen amigo, no aquellos que tienen 50,000 amigos en facebook, si no aquellos que sabes que así le hables en cualquier momento del día para contarles algo, te escucharán y estarán dispuestos a darte un consejo y decirte: "vamos, yo sé que tu puedes, yo creo en ti". Tengo la dicha de haber encontrado ese tipo de personas y me siento muy afortunada. Les agradezco por hacerme creer que puedo, cuando yo pienso todo lo contrario. Les agradezco por haber estado en los momentos en los que más los he necesitado. Les agradezco por haberme dado momentos de alegría, de enojo,de tristeza, lo cual a veces no se siente bien, pero te hace recordar que estás viva. Les agradezco por haberme soportado en mis peores momentos, por traerme de regreso a la realidad, por acompañarme en mis locuras, por apoyarme a pesar de me dijeron que estaba haciendo todo mal. A todos ustedes, infinitamente, gracias. 




Que me digas que todo va a estar bien no soluciona nada, pero ayuda el saber que si las cosas no resultan como espero, tú estarás ahí.

miércoles, 3 de julio de 2013

Miedo

Todos alguna vez hemos sentido miedo, por cualquier motivo y en cualquier momento de nuestras vidas, como esa vez  en la que, de pequeño en el supermercado, volteaste a buscar a tu mamá y te desesperaste cuando notaste que no estaba dentro de tu espacio visual, o aquella vez en la que rompiste algo y tu mayor angustia fue cómo hacer para no ser descubierto. Pero, ¿qué es el miedo? El miedo es una emoción caracterizada por un intenso sentimiento, a menudo desagradable, provocado por la percepción de un peligro real o supuesto, presente o futuro, e incluso pasado. El miedo nos hace ser las personas más valientes o las más cobardes. Sin el miedo, tal vez la especie humana no hubiera sobrevivido, pues no hubiera habido nada que nos alerte de los posibles peligros. No obstante, si no lo hubiéramos vencido, quizás aún le seguiríamos temiendo a esos supuestos monstruos gigantes que habitan al "borde" del mar, creyendo que la tierra es plana y que, si vamos más allá, nos encontraremos con ellos. El miedo puede ser nuestro mejor aliado o nuestro peor enemigo.

Sin embargo, ¿hasta qué punto está bien sentir miedo? ¿cuándo es conveniente el dejarlo de lado y arriesgarse? Hace poco sentí tanto miedo, como no había sentido hace mucho. No es ese miedo que sientes al estar frente a un perro furioso que te ladra en la calle o cuando ves una película de terror, es un miedo más abstracto, pero igual o más pulverizante. Ese miedo es el miedo al fracaso. ¿Por qué sentimos miedo a fracasar? No es que tu vida esté en riesgo si no obtienes lo que quieres, pero igual sientes esa sensación de que no puedes más y que lo único que harás es decepcionarte a ti mismo y a  los demás. Tener miedo a fallar es sentir que, a pesar de todo el esfuerzo que pongas en conseguir algo, no lo vas a lograr. Si hay algo que he aprendido en estos años, es que ese miedo en especial no es para nada bueno, Es cierto, no somos omnipotentes y podemos fracasar, pero si eso sucede, ¿qué es lo peor que podría pasar? No existe nada que no se puede arreglar, con tan sólo volver a empezar.

El secreto está en que uno debe dar todo de  sí mismo, de tal manera que si las cosas no resultan como queremos, no podremos arrepentirnos de nada, pues lo dimos todo y sobre todo, vencimos el miedo. Camina, corre, cáete y levántate, pero nunca permitas que el miedo al fracaso no te deje hacer lo que más quieres. Es mejor haber jugado y perdido, que no tener la dicha de haberlo intentado y quedarse con el sinsabor de un ¿qué hubiera pasado si... ? 


martes, 2 de julio de 2013

¡Sigue!

Cuando  sientas que todo te sale mal y no puedes dar un paso más, sólo basta con mirar atrás y recordar por qué empezaste a caminar. Hay y siempre  habrán días de esos en que las dudas nos invaden y no encontramos un propósito para seguir; sin embargo, nunca debemos olvidar qué fue lo que nos trajo hasta aquí y a dónde queremos llegar. Puede que nos hayamos desviado un poco del camino, pero la decisión de hacer lo que hacemos siempre nació de cada uno. Todos tenemos sueños, y, aunque parezcan inalcanzables, si los tienes presentes, sabrás cuál es la dirección correcta para hacerlos realidad. Y, por más que te tropieces y caigas, siempre encontrarás razones para levantarte y seguir. En el camino, también te darás cuenta que no estás solo, que en la vida encontrarás personas que están y estarán contigo a pesar de todo. Mantenlas a tu lado, porque es en los momentos más difíciles en los que más las necesitarás. Por último, nunca olvides que la respuesta está en ti y que nadie sabe mejor que tú, cuál es la correcta manera de hacer que las cosas funcionen como quieres ¡Estás vivo! Ésa es la principal razón por la cual debes continuar, al fin y al cabo, sólo tienes una vida, esta es tu única oportunidad ¡Sigue!